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8 de octubre de 2013

Crónica The Suicide of Western Culture / Zarapop

Tal y como se venía anunciando, el pasado día 4 se celebró en la Sala del CMA Las Armas el evento Zarapop, de la mano de Vixen Music Club. En él se darían cita los barceloneses The Suicide of Western Culture presentando su último trabajo "Hope only brings pain" y djs con muchas horas a los decks a sus espaldas como Carlos Hollers, Lord Sassafras, Telephunken, Arturo Pure Soul y Chema Moog.

Pero Zarapop no se limitó a ser únicamente una opción de ocio nocturno, sino que comenzó a las 19:30 en el propio Centro con una charla de los componentes de The Suicide of Western Culture en la que explicaron, de forma muy desenfadada y amena detalles sobre su forma de trabajar, influencias, hardware utilizado y en definitiva, todo lo que los asistentes quisieron preguntar al dúo. Aunque más que una charla al uso, el encuentro terminó siendo casi una conversación entre amigos, en la que todos colaboraban u opinaban de diversos temas. Si quieres enterarte de parte de lo que allí se habló, puedes hacerlo a continuación.



Llegó la noche y con ella, el comienzo de Zarapop musicalmente hablando. Contrariamente a lo que suele suceder, fue Carlos Hollers quien a abrió la sesión en lugar de finalizarla. Esto le permitió dar una bienvenida especial a los asistentes con temas que no solemos escuchar de su mano. Sonaron medios tiempos y toques ambientales, pasando por clásicos de los 60s y 70s para ir acelerando el tempo poco a poco y llegar a temas como la gran "Olympians" de Fuck Buttons que de algún modo, anticipaba la actuación de los Suicide. Todo esto con la técnica y clase marca de la casa que ya conocemos, ráfagas de delays, filtros y demás artillería digital.



Con una sala en penumbra aparecerían a continuación los esperados The Suicide of Western Culture, quienes ofrecieron un set tan intenso como emocionante que no dejaría indiferentes a los que allí se reunieron. Canciones como "Hey Guys! I know the name of the culprits", o la que da nombre al último álbum del grupo sonaron enormes en la Sala, levantando un auténtico muro de sonido, con momentos de tensión y otros de preciosismo, en el que dio gusto dejarse llevar. Su set de aproximadamente una hora, no necesitó de continuación alguna porque ya lo dieron todo en ese tiempo, acompañados de unos visuales que se integraban perfectamente a la propuesta sonora de la banda. Si ya nos sorprendíamos con "Hope only brings pain", verlos en directo nos confirmó por qué The Suicide of Western Culture es una de los nombres a tener en cuenta este año, y a seguir de cerca en el futuro.



Después del concierto fue un servidor el encargado de poner música a la noche, pero como está feo hablar de uno mismo en un post de este tipo, sólo diré que disfruté mucho con un set que decidí arrancar con el nuevo single de Cut Copy, "Free your mind". Quien esté interesado en la selección musical de aquel momento, puede escucharlo aquí y opinar por si mismo.



Zarapop prometía ser un encuentro ecléctico y con un alto nivel de calidad, y por eso fueron los ritmos provenientes de todos los rincones del mundo los que se adueñaron del CMA Las Armas de la mano de Lord Sassafras. Su música global sonaría mezclada para la ocasión con diversas bases electrónicas como drum 'n' bass trepidante, sinuosos ritmos dub y ritmos rotos de lo más diverso. El resultado fue una selección muy bailable, divertida y sobre todo curiosa, ya que sonaron canciones que no es fácil escuchar por estos lugares.



Tras Sassafras llegaría Arturo Pure Soul, haciendo gala de una elegancia house casi imposible de escuchar sin mover los pies. Su selección fue una muestra de excelente buen gusto y ritmos contagiosos a partes iguales, que hablaban del presente y el pasado de un género en el que no faltaron clásicos como "Move your body" de Marshall Jefferson (convenientemente recreada) o aquellos Inner City por los que parece que no pasa el tiempo. Una sesión exquisita para quitarse el sombrero, sin lugar a dudas.



El encargado de cerrar la noche sería Telephunken, en su faceta como dj. Como ya se sabe, los sets de Ernesto son sinónimo de baile directo, sin fisuras ni concesiones a través de ritmos provenientes del big beat, hip hop, electro y mucho más, con carácter festivo y diseñados para que nadie se quede quieto. En estos términos discurrieron las canciones que Telephunken disparaba desde su portátil, que poco a poco irían poniendo el punto final a un evento que, a riesgo de repetirme, tuvo como eje central una altísima calidad desde enfoques musicales bastante diferentes.



¡Esperamos próximas ediciones de Zarapop!

Chema Moog
Colaborador CMA Las Armas

21 de agosto de 2013

Crónica Dour Festival 2013 (Bélgica)

El Dour Festival es un encuentro de música anual que se lleva realizando desde el año 1989 (este 2013 se celebraba su 25 aniversario), esta compuesto de 6 escenarios y llega a albergar a más de 150.000 personas por edición. Este año me propuse ir al Soundwave Croatia para ver a Quantic (del que por suerte pude disfrutar aquí en mi ciudad hace dos meses en la sala Explosivo junto a Ondatrópica) y Bonobo, pero subía demasiado de precio el viaje y demás y mis esperanzas se desvanecían, y gracias a un amigo Dj de Barcelona (Dj Enzo) fui a parar a un Line Up compuesto por más de 150 artistas entre los que se encontraban Amon Tobin, Bonobo, Carl Craig, Charles Bradley, Dj Shadow, Jurassic 5, Nathan Fake, The Smashing Pumpkins o Wu Tang Clan (por citaros algunos).

La entrada me pareció baratísima (105 euros sin camping / 120 con camping) por 4 días; y teniendo en cuenta que por ejemplo ir al Primavera Sound un sólo día a ver a Wu Tang como quise hacer este verano y aguantar un montón de poperos que ni me van ni me vienen costaba 60 euros y otros 60 si quería ir el día de Blur, pensé que sería buena opción irme hasta Bélgica, y así hice. El pueblito del festival no esta cerca de Bruselas, lo suyo es ir de camping, pero me decidí por un hotel en Moms (soy algo sibarita) que sólo queda a 25km donde poder descansar entre días, ya que los días fuertes que yo me decidí por aprovechar eran jueves y sábado.

Al llegar el jueves, me encontré una extensión de terreno gigantesca, que jamás había visto ni imaginado en ningún festival de Europa que se precie (con razón es tan famoso este país con el Tomorrow Land). Me tocó perderme a Charles Bradley (volaba el mismo día y no tenía las distancias calculadas), pero sí me dio tiempo a ver a un Action Bronson que me recordaba mucho a Ghostface Killah pero con mucha mas fuerza en el escenario. Mis días se repartieron entre la carpa “Boombox”, “Dancehall” y “Last Arena” y que sus nombres no os engañen, albergaban actuaciones de los más variopintos estilos.

Al ratito de acabar Action, fui a ver a uno de mis favoritos Simon Green (aka Bonobo) que presentaba el “North Borders” con pinceladas de su “Black Sands”. Unas visuales impresionantes, su banda de músicos y Szjerdene en las vocales que a mi gusto desafinaba un poco en los tonos altos, pero a quien le importaba cuando nos llevaron del “Cirrus” al “Kong” pasando por un downtempo en “First Fires”. La persona que me acompañaba al festival que no es un oyente de música asiduo le pareció light, pero teniendo en cuenta lo que nos trae Ninja Tune en sus últimos tiempos de los que cabe destacar Letherette, Amon Tobin y Simon con su último trabajo, creo que supo darle color a la noche.

Tocaban Wu Tang, y aunque no estaba convencida de su actuación, nos dirigimos a “Last arena” (la carpa principal del festival abierta al exterior). Como predecía (y con la suerte de haberlos visto desde backstage en 2007 en el Zaragoza Ciudad donde al poco de morir ODB le hicieron un concierto homenaje perfecto), me decepcionaron. Meth estaba medio afónico, y si él no sostenía eso, ni Cappadona ni RZA con sus gritos iban a aguantar el ritmo de la actuación, que fueron cortes de minuto y medio de sus temas más conocidos, como decimos en el rap dieron “Beef” (carne) a la gente que iba a verlos, pero a mi me dejaron indiferente. No llegamos a terminar de verlos porque quería ver a Gramatik en estado puro. El dj y productor esloveno que se mueve entre el funk el hiphop llegando al dubstep y las versiones de canciones como la principal de “Pretty Woman”, llenó ese vacío que Wu había dejado en mí media hora antes. Se presentó ante una Boombox repleta junto a un colega suyo con el que colabora en muchos temas a la guitarra eléctrica (Dream Big) lo que hizo de su show lleno de graves de otro planeta una actuación deliciosa donde a mi gusto, siguió una línea tan ascendente que aunque quisieras no podías parar de bailar ni un instante. 



El viernes tuve que perderme con todo el dolor de mi corazón a Amon Tobin (tendré que pasar por Londres dentro de poco a pagar penitencia y verlo en directo), ya que debíamos reservar fuerzas para el sábado darlo todo de 6 de la tarde a 5 de la mañana, a continuación entenderéis por qué.

Salimos a las 3 del hotel para esperar el bus y estar antes de las 6 estar situados delante de los técnicos de sonido (a mi parecer el mejor sitio para ver conciertos de esta envergadura) y nos posicionamos para ver a unos Apollo Brown y Guilty Simpson que trajeron lo mejor de Stones Throw a escena, recordándonos The Left y por supuesto con Dilla siempre presente. 

Cuando quedaban 15 minutos corrimos a la “Dancehall” pues tocaban Herbaliser, que fue una explosión de ritmo, con la banda al completo, sus grandes exitos, groove y un mc que nos animaba para no dejar de bailar ni un segundo. Robert Glassper a continuación en la Boombox no fue entendido por el respetable, ya que quizá se movieron por el jazz más que por el hiphop, y el vocoder del vocalista, las luces de su teclado, su low tempo exagerado no se hicieron disfrutar hasta que cantaron su versión del “Get Lucky” (veo que estas cosas no sólo pasan en España, que cuando alguien toca algo que todos conocen es cuando la gente se mueve). A mi gusto no recibieron el reconocimiento que merecen que sí vendría después por parte de Oddisee o Gilles Peterson.

Volvimos a cambiar de carpa para ver a unas leyendas, Ultramagnetic Mc's, que me sorprendieron con su gran estado de forma después de los años. Celebraban los 25 años de su álbum “Critical Beatdown”, y aunque estaban en la carpa Dancehall (mayor dimensiones que la Boombox) no consiguieron llenarla, y he de reconocer que aunque yo soy una amante del hiphop en toda su amplitud, creo que estos chicos deberían reciclarse un poco, no acabar cada tema con un corte abrupto y sus segundos de silencio, dejar de decir las muletilla de “shake your hands in the air”  (pude contarla más de 25 veces en media hora), y dejar los trajes de neón en los 80... Aún así todo mi respeto a la vieja escuela. 



Ya que el público de la Dancehall era escaso, no tuve problemas para moverme de nuevo a la Boombox donde Oddisee me devolvería las ganas y el saber hacer en el hiphop. Un gran desconocido en España, que tiene una fuerza en el escenario, unas letras rompedoras y un show con banda con un teclista de otra galaxia, que hacen que te guste el hiphop aunque no tengas ni idea de esa música.

Tuve que dejar a Oddisee a mitad de show e ir a la “Last Arena” ya que sabía que la que se venía encima era importante, Jurassic 5 junto a Dj Numark y Cut Chemist. Empezaron con su “Power In Numbers” llegando hasta el “Quality Control” y recordándonos a todos por qué estaban en esa carpa. Su directo por supuestísimo que fue un millón de veces mejor que el de Wu Tang el dia anterior, con un break de Cut Chemist y Numark que nos hicieron gozar del turntablism tan increíble que tienen estos dos fieras de la música y que estoy segura que se quedaron para al día siguiente hacer de las suyas con Shadow. A las 23.30 hice una aberración, que fue dejar el concierto de Jurassic a medias, deje allí a mi acompañante y me dirigí sola entre un montón de foráneos a primera fila de la Boombox (que posteriormente mi alegría fue doble sólo por saber que en la actuación que me disponía a ver era imposible entrar a partir de las 12 hora zulú de comienzo, ya que acusaba ya de lleno absoluto).

¿Cuantos cabíamos en esa carpa? Dijeron que entre 20.000 o 30.000 y ahí estábamos todos, expectantes para que Captain Murphy, el DIOS creador de BrainFeeder hiciera aparición. Gasté mis gigas del móvil en grabar todos los fragmentos del que para mí, con gran diferencia, fue el mejor show que he visto y veré en muchos años en mi vida. Era él, Flying Lotus, enseñándonos su “Until the quiet comes”, mostrándonos unas visuales en 3D que no podías creerte, y el tío con Ableton Live y un micro, hizo de aquello la mejor actuación que se ha grabado en mis retinas. ¿Cuándo alguien mientras escuchas su música te hace sentir tantas cosas dentro? ¿Cómo te envuelve en su atmósfera? ¿Cómo te lleva hasta arriba de energía, te hace bajar al low tempo, te hace viajar a otro planeta y luego es capaz de rapear mejor que muchos mc's que conozco? 




Por supuesto recordó a Jay Dilla, (sabemos que si Dilla siguiera vivo haría cosas parecidas a lo q Fly Lo hace ahora), pero es que el sobrino-nieto de la gran Alice Coltrane sabe lo que hace, lo que quiere, y es que casi todos los que fuimos a Dour fue para postrarnos ante él. Se llevaba la lección aprendida, porque era el quinto año que tocaba allí (y seguro que no el último), pero aún así de verdad, las palabras se me quedan cortas, por eso hice tantos vídeos, que no puedo dejar de ver y escuchar una y otra vez y me entran escalofríos al recordar lo que sentí en esa actuación...

Cuando acabó un bis de Captain Murphy, fui al punto de encuentro con mi acompañante, y nos pusimos en un sitio más tranquilo para ver al australiano Flume, que aunque llevaba un show espectacular y su música es grandiosa, se la jugó saliendo después de Fly Lo. Una hora y cuarto donde el público estuvo en su “Holding On” o su “Sleeples” a tope; aún tuvo el presentador la gracia de decir que había estado mejor que Fly Lo, pero amigo, recuerda que toda la gente que pilló a Flume en escena la había puesto Steven Ellison (Fly Lo) antes y que simplemente sólo se movieron para tomar aire y volver a Flume después.



Siguió un Gilles Peterson (verdadera leyenda) que creo sobrevalorado en este 2013 para un festival de esta envergadura. Nadie le quita méritos, pero dejaba los temas demasiado tiempo, cambiaba de estilo como quien cambia de página mientras lee un libro, a veces demasiado abruptamente, sin innovar en la mezcla, con algunas cabalgadas y poniendo canciones del siglo pasado que hacían bajar la energía del respetable público allí presente de manera exagerada. Siento decirlo, pero un joven Lefto le dió una lección a Gilles, haciendo eso que él debería tener en su set: técnica depurada, innovación en la mezcla, paseos a música que no sabes como puedes pero las bailas igual (se atrevió con “El rey y yo” de “Ángeles negros” en VO de la que creo que sólo yo y mi colega entendimos la letra) para ir a hiphop pasando por dubstep, funk, drum n bass, dancehall... Un claro fin de fiesta de calidad. El domingo me perdí también a Shadow, pero tenía mi vuelo de regreso.

Os contaré curiosidades a tener en cuenta si pensáis en ir el año que viene, como que en este festival la gente va a ESCUCHAR MÚSICA y no a drogarse o armar follón (como sucede en muchos festivales de España), que cuando vas al baño tienes dos personas dándote papel higiénico TODO el día (dato curioso este a mi parecer), la gente es amable y aunque no hables flamenco o francés (como es mi caso) hacen por entenderse contigo en ingles. En primera fila de Fly Lo únicamente me llevé 3 empujones en una hora con sus correspondiente “lo siento”, comer y beber es barato (5 euros un bocadillo o hamburguesa que te quita el hambre en más de 6 horas), está todo muy limpio ya que tienen voluntarios que invitan al festival a cambio de la limpieza de las carpas entre actuaciones, y tienen una gran iniciativa que consiste en que por cada 20 vasos vacíos que recoges, te dan una bebida gratis, y continuamente podías encontrar gente buscando vasos vacíos. Te dejan pasar agua e incluso comida de otros sitios dentro... El único inconveniente es que está lejos, pero mi ánimo para todos los amantes de la música que como yo (nunca fui a Monegros por el polvo y el calor) volveré a Dour el año que viene.

Lorena Aragón (LadyFunk)
Dj y profesora de CDJ en CH Escuela de Música Electrónica

17 de junio de 2013

Un día en el Sónar: Viernes 14

Después de mucha expectación y mucho anticipar por fin llegó la edición número 20 del Sónar, que traía muchos alicientes. Nuevo recinto diurno, un cartel para quitarse el sombrero y el hecho de estar presente en el 20 aniversario de un festival que es ya un referente internacional.

Si bien al principio muchas personas se mostraban reacias al abandono del recinto que albergaba la edición de día en el CCCB, hace ya años que el espacio se mostraba insuficiente para dar cabida a los asistentes. Nada más entrar en la Fira Montjuïc, uno se da cuenta de que la decisión ha sido todo un acierto, ya que nos encontrábamos ante un lugar amplísimo, escenarios mucho más grandes y confortables, y un acceso entre los mismos más fluido que en ediciones anteriores. Había que renovarse, sacrificando tal vez un poco el "encanto" del Raval por unas condiciones más favorables para todos.

Sónar Village

Sonar de Día

A mediodía ya estaban enfrascados en faena BeGun, quienes daban la bienvenida a los asistentes que iban llegando con un magnífico set, mitad live mitad sesión, en el que se despacharon a gusto a golpe de ritmos de muy diferentes procedencias y colores. Bien diferente fue la actuación de Anenon, combinando su ejecución al saxofón con los ritmos perezosos y texturas que provenían de su laptop.
Los alemanes UMA fueron todo un descubrimiento, una propuesta a medios tiempos muy intimista, de la que se pudo disfrutar tranquilamente sentado en el césped del Sónar Dome (sí, aquí también había césped artificial, como en el Village). El dúo recordaba por momentos a Lali Puna o Donna Regina (grupos que ya estuvieron en anteriores ediciones del Sónar) y la indietrónica de Morr Music, aunque con un punto más oscuro.

UMA

La Bien Querida sorprendieron porque se alejaron bastante de su pop y tintes folk para concentrarse en unas canciones más sintéticas y rítmicas, que no desentonaron para nada en el contexto de un festival como este. Una buena opción que sólo tuvo en su contra un horario poco amable (15:30) y el sol de justicia que ya hacía subir la temperatura del Village. Desde Islandia, Sísý Ey constituyeron una de las propuestas más divertidas y disfrutables en ese momento, con sus componentes femeninas al frente y su productor a las secuencias y samples quien por cierto debía estar pasándolas canutas con semejante calor, vestido con una casaca abrochada hasta el último botón.

Pero también pudimos disfrutar de los patrones electrónicos (sin tocar ni una sola máquina) de Electro Guzzi, o la estupenda sesión de Matthew Herbert que mantuvo al público en el Village rendido a sus evoluciones a los platos. Por su parte, Jamie Lidell hizo gala de su hiperactividad en el escenario disparando sin pausa samples, loops y diferentes ritmos sobre los que superponía su voz, que también sampleaba en distintias capas cuando llegaba el momento. Un estupendo set de funk mutante y guiños soul marca de la casa.

Hubo mucho más, por supuesto. Pero el Sónar tiene tantas caras y propuestas, que es imposible atender a todas, por desgracia.

Sonar de Noche

Esta vez había que estar pronto en el recinto del Sónar de Noche, porque la convocatoria era obligada (lo cual obligaba a marcharse antes del Sónar de Día, perdiendo alguna propuesta como la de Ólafur Arnalds Trio). Los británicos Raime comenzaban a la 22:00 con su electrónica de corte oscuro y clautrofóbico a través de la cual crearon una atmósfera única en el Sonar Club, dando paso al máximo exponente de la noche: Kraftwerk. La banda presentó su catálogo con un particular show en 3D con Ralf Hütter y los suyos haciendo un repaso completo a su impecable trayectoria, en la que apenas se llegó a echar en falta ningún tema. "The Robots" (que abrió el show), "Computer World", "Autobahn" o "Radioactivity" son solamente algunos de los clásicos que sonaron, con especial mención a Fukushima en este último. Hay que decir que la expectación fue máxima, lo que en muchas ocasiones dificultaba disfrutar de este concierto al cien por cien. De hecho, puede que nunca se ha visto tan lleno el recinto Sonar Club.

Kraftwerk. Foto: Sonar.es

Bat for Lashes o Two Door Cinema Club pusieron el punto pop de la noche, mientras que Oneman hacía un estupendo set en el espacio Sonar Lab, lugar en el que poco después aparecerían los abanderados del turntablism C2C. Lo suyo fue toda una exhibición de maestría a los platos al tiempo que iban desgranando muchos de los temas de su celebrado álbum, "Tetra", ejecutando además algunas de las intros que les han hecho ganar múltiples premios en los concursos de djs del DMC.

Por otro lado, la jornada se pondría mucho más gamberra de la mano de Major Lazer y sobre todo Skrillex, aunando así en la misma noche y el mismo espacio, a los fans de Kraftwerk y a los de este último. Todo un contraste de lo más curioso...

Y por último, el escenario SonarPub donde podríamos destacar la presencia en el final de la noche después de Two Door Cinema Club, la puesta en escena del minimalista concepto Enter de la mano de uno de los grandes de la música electrónica, el canadiense Richie HawtinMaya Jane Coles, Paco Osuna y el propio Hawtin, quién sigue a la vanguardia del mejor minimal - house creando unas atmósferas espectaculares con una pegada fantástica. Sorprendió gratamente Maya Jane Coles mezclando vocales fabulosas con una línea muy definida de lo que Richie Hawtin quiere en sus Dj's. Paco Osuna fue el encargado de pinchar antes del gran estandarte y creador del sello Minus (tarea difícil), pero un Dj de tanto nivel se hizo enseguida con lo que el público que abarrotaba su escenario quería. Sonidos contundentes, mezclas perfectas y frescura, mucha frescura en los ritmos, demostrando con creces porque es el elegido para cerrar la edición del Monegros Desert Festival de este año. Podríamos quedarnos con una frase que se pudo leer en una pancarta, mientras Richie hacía las delicias de sus fieles; "Richie Hawtin: past, present, future". Nunca pasará de moda.

Para un sólo día ya estaba más que bien lo visto, aunque siempre da pena no poder ver más bandas y djs, o descubrir nuevas propuestas. Pero como dicen Daft Punk, somos humanos después de todo y ya no dábamos para más. Se queda un muy buen sabor de boca en esta vigésima edición del Sónar, que ha pulverizado records de asistencia (121.000 personas han acudido este año) y ha contado con un 55% de público internacional.



¡Ahora toca descansar, recordar lo vivido y esperar a junio del próximo año!

Chema Moog y David Antón
Dpto. Comunicación CMA "Las Armas"